lunes, diciembre 11, 2006

Sí...

...las Chivas son campenas. Pero el Atlas es, sin duda, una condición necesaria del futbol mexicano. He dicho.

viernes, noviembre 17, 2006

miércoles, noviembre 01, 2006

Feliz

cumpleaños

lunes, octubre 30, 2006

El ensayista escribe y le crece la nariz

Escribo, como siempre, para contradecirme. Despotrico contra la Literatura, como siempre. Y por Literatura (así, con mayúscula) entiendo todo aquello que es pensable y, por ende, con posibilidad de ser (d)escrito. ¿Para qué? ¿Por qué? Me parece que la única forma de otorgarle la pureza a cualquier cosa es, desde luego, pudriéndola. Estoy convencido de que la única vía para llegar al fondo de algo radica en la destrucción total. ¿Cuál es la forma que adquiere lo anterior? Supongamos un cuento. Cualquiera. Supongamos además que dicho cuento se estructura alrededor de un vacío, cuyo eje no es precisamente el de la lógica occidental, sino su excentro implica que el desenlace del relato conlleva a una especie de bucle temporal, que no preexiste a sus efectos, sino que es retroactivamente postulado por éstos. Podría decirse que es a través de sus ecos dentro de la estructura significante que el final se convierte en lo que siempre-ya era. Ello implica, un posicionamiento ético con respecto a toda narración: pensemos que todo enfoque directo, constituido por la lógica narrativa del antes y el después, del inicio, nudo y desenlace, falla necesariamente si se trata de aprehenderlo de modo directo, sin tener en cuenta sus efectos posteriores. Al hacerlo de ese modo, al recurrir a la Literatura (como hacen esos pendejetes que se asumen como generación del Crak), nos quedaríamos atrapados dentro de la lógica tradicional del ejercicio literario, inmersos en el más puro factum brutum sin sentido.


PD.

Por eso es que tiene mucho sentido volver a postear esto:

__________-

Diálogo a una sola voz

Hay quienes creen que leer a Cervantes [ponga usted aquí el nombre de su Escritor favorito] es una condición necesaria e ineludible para tener acceso a la Literatura. Autor imprescindibilísimo, le dicen, adoptando una pose de autosuficiencia erudita mientras citan —de memoria— algún pasaje oscuro de “La llegada a Barcelona” o de “La Cabeza encantada”. Yo al único Cervantes que conozco es al que religiosamente vendía tacos de birria todas las mañanas en la plaza de mi barrio [hasta que le destazaron el voluminoso vientre por un misterioso lío de faldas]. Dicen que tenía el hígado del tamaño de su inseparable botella de mezcal. Su vida sí que era literatura de la buena. Literatura o literatura, he ahí el dilema. Cuántos prejuicios pueden ocultarse detrás de una simple mayúscula ¿no? Habría, pues, que agarrar a martillazos a esa gran “L” hasta resquebrajarle los cimientos, adelgazarla hasta que quede en el anoréxico y precario equilibrio de una “l” que a duras penas se sostiene. Desdivinizar la Literatura implicaría hacer estallar el Olimpo literario al que sólo los Escritores pueden entrar por derecho propio [¿por derecho propio?]. ¿Por qué no convertirse, pues, en escritores así, con minúscula, [patos] terroristas que le tiran a las grandes letras [escopetas] sostenidas por una sociedad mafiosa de Escritores que no se han enterado de su propia muerte? Ese día la Literatura habrá dejado de ser tal. Ese día vivirá la literatura.

Es muy probable que nunca publique nada de esto en ningún lado [salvo en mi blog] y sólo pueda dialogar a una sola voz… conmigo. No importa. Yo no quiero ser Escritor. Es más, no quiero ser nada. No puedo querer ser nada. Aparte de eso, sólo quiero escribir, es decir, adoptar una especie de “nomadismo de la reflexión”, como llama Lapierre a esa necesidad de enfrentarse siempre al bloque macizo de lo conocido, al mito de la Razón [en este caso literaria], rompiéndose los dientes si es preciso. Un nomadismo tal que implica proceder a saltos, desarrollando una idea por aquí y otra por allá, revolcándola, tanteándola, olvidándola por un rato para luego retomarla si nos apetece. ¿Por qué no hacer un cuento a modo de disertación filosófica o presentar una disertación filosófica escrita en tono de novela light? Quizá habría que hacer de toda literatura un ensayo [literario], atravesando las fronteras de cualquier género. De este modo, no resultaría difícil encontrar en algún verso de raíz poética las claves para pensar el papel del escritor y al mismo tiempo impensar la Literatura: “el poeta [el escritor] hurga en su corazón/como quien busca pan en la basura —dice Luis Chaves—/ la poesía [la literatura] moja el colchón/ y en las páginas del diccionario/ de la real academia/ escribe el teléfono de la esposa/ de su mejor amigo”. ¿Captas? Así, más que puntos de llegada [más que textos encerrados en sí mismos], habría que establecer «campamentos provisionales», abiertos, que inviten a la ludicidad, sí, pero también a la (auto)crítica [intertextual]. Más que al autor —como sugería Barthes—, habría que dar muerte al Escritor. La Literatura agoniza; el tiro de gracia habrá de dispararlo el escritor. Pero como el buen desencantado y apático que soy, estoy casi seguro que hasta la acción más subversiva tiende a reificar los órdenes establecidos. Ante ello, como siempre, surge la bendita duda: ¿acaso todo lo anterior no es más que el reverso de una patética súplica en la que quien esto escribe implora ser reconocido como un Escritor? ¿Acaso el rechazo de todo aquello que representa la Literatura no es sino la más pura literalidad de la metáfora que involucra al ardor que mató al quemado? Quizá. Quién sabe. Lo que es cierto es que [solo] sólo escribo para contradecirme y, cuando escribo, me crece la nariz.



miércoles, octubre 18, 2006

Nieblas

En un vistoso comentario dejado al calce de uno de estos textos, una amable lectora me incita a que publique un libro. Durante el último par de años he pensado mucho en ello. Desde luego, el campo profesional en el que me desenvuelvo me obliga a estar publicando constantemente. Aunque las cosas que publico no están, ni por equivocación, relacionadas con la literatura (en oposición a lo académico). Sin embargo, no puedo negar que la idea me atrae sobremanera (me refiero a publicar un libro no necesariamente académico). Y la rumio y la mastico y le doy vueltas una y otra vez. Y siempre llego a la misma conclusión: ¿para qué? ¿Para ser leído? Tal vez. Pero luego pienso que difícilmente cualquier libro que publique será abierto por 9 mil personas distintas, como sí ha ocurrido con el blog. ¿Por un viejo romance con lo impreso? Probablemente. Pero lo impreso, qua materia, es finito, se acaba y pronto. Los bits ni siquiera tienen existencia en el ámbito real. Prevalecen. Ergo, tampoco es por tener el libro impreso. Sólo queda el ego, la terrible vanidad y la más profunda autocomplacencia. En este sentido, publicar un libro ¿no sería el equivalente de un narcisismo extremo, a un onanismo brutal, a la perversión misma de la publicidad (en su acepción relativa al espacio público) mediante un acto eminentemente privado? Más de alguna vez he insistido aquí en la necesidad de destruir la literatura desde la literatura misma. Si publico algún libro alguna vez, será con ese fin. Por lo pronto, este blog me es suficiente.

Hinspiradora, la niebla que se cierne sobre la ciudad.

sábado, octubre 14, 2006

Llave.

Nada más propiciatorio que una llave. Recorrer un pasillo repleto de puertas. Solicitar una llave, dar una llave, recibir una llave. La conexión es más que lógica: pasillo; llave; puerta; apertura (¿pero a qué o para qué?). Lejos del psicologismo facilista, la llave como objeto cotidiano, usualmente metal de bolsillo, pero que cuenta con una resonancia simbólica fundamental. Lo que esto nos deja en claro es que la mejor estrategia para ocultar algo radica en hacerlo evidente, en mostrarlo a todas luces y a los cinco vientos. La llave siempre ha estado ahí; sólo es preciso atreverse a usarla. En este sentido, los ecos de una llave resuenan en planos inaudibles. Una llave: medio de acceso, ostentación del poder y del control. Varias llaves: la definición misma de la divinidad (San Pedro, etc.). Cruzar el umbral de la mano de una llave (o con la llave en la mano). El papel y la importancia de toda llave quedan claros. Hasta que insertamos el pequeño adminículo en la cerradura y damos vuelta. Es entonces cuando se suscita toda clase de problemas (al intentar definir/entender aquello que se abre) y preferimos[1] retornar a la llave, hacerla objeto de nuestra reflexión, desentenderlos de lo otro, de lo verdaderamente importante, y pensamos en que no hay nada más propiciatorio que una llave.[2]



[1] No hay que confundirse. Hablo en plural pero no me refiero al género humano, sino a mí y a estos otros que también soy yo.

[2] ¿Ves cómo una vez más el círculo, etc.?

miércoles, octubre 04, 2006

Memoria (me-morìa)

Abrir un cajón (pero abrir un cajón no es sino otro nombre, otro eufemismo para la nostalgia) y descubrirte ahí, toda imagen y semejanza, con el cabello húmedo y los ojos matutinos, destilando algo como luz o miel, aniquilando el olvido (pero magnificando al mismo tiempo tus silencios), desplazándote por la memoria con la inmovilidad del instante atrapado entre simulacros de plata y gelatina, que me mira desde el fondo del cajón, pero sin mirarme, porque soy yo el que al verte imagina tu mirada (una vez mas comienzo a hablarte, a hablarle a tu imagen que es más bien como establecer un diálogo con el recuerdo, y que es más bien como conversar, en última instancia, conmigo; algo como un histérico monólogo a dos voces, la locura que le dicen), como si pudieras verme desde esa habitación en donde estás como recién salida de la ducha y frunciendo el ceño, con esos ojos bellísimos que traspasan y tienden un puente (imaginario, una vez más) entre esto que soy yo y que te piensa y te escribe, con tu flor, y con tu imagen y tu vestido negro y tu silueta que se dibuja tan bien, es decir, te hablo de esto que bien pudiera llamarse deseo, pero que es algo más que el deseo puro, y que es menos que el puro deseo. Y caigo en la cuenta de que todo esto que te digo (y que me digo) es como si, como si, como si ¿qué? Abro un cajón, ergo ¿existes? Sí, pero todo esto es tal vez una especie de sustitución, un intento de llenar el vacío de tanta ausencia y tanto silencio con esto que no sé si nombrar como un recuerdo, como el mecanismo que detona un recuerdo, como la oquedad constitutiva, la que no es sino la fantasía de alguien que abre un cajón con la esperanza de, con la esperanza de, con la esperanza (a secas), con la esperanza de ¿qué? Ni hablar (esperanza = flatus vocis).

sábado, septiembre 30, 2006

Círculo (circulo)

El círculo es una figura que me persigue últimamente. Todo se me presenta en las formas circulares más variadas (como si hubiese otras además de grandes y pequeñas, con líneas perimetrales gordas o flacas): desde la mancha pardusca que deja el café caliente sobre mi escritorio, hasta la vuelta al punto de partida y el ciclo que termina y comienza una vez más, casi infinitamente. Hay en ello una extraña mixtura de déjà vu y eterno retorno, de volantín vertiginoso, de paramnesia y reconciliación, de piedra arrojada al centro de un tranquilísimo lago. Es innegable que giro las mismas llaves y abro las mismas puertas, camino por los mismos pasillos y me encuentro con los mismos rostros de siempre. Esclavo de este patético círculo, pero ahora girando desde otro eje, desde un desplazamiento mínimo pero significativo, desde una visión paralática (otra de las obsesiones que me acosan). Antes sospechaba que qua bípedos implumes dejábamos un rastro etéreo conforme íbamos muriendo, un rastro que dibujaba figuras caóticas y azarosas (el azar, flatus vocis) a la manera de las babosas en el cemento. Ahora lo dudo. Y me asusta un poco que, tomando cierta distancia, tales figuras adquieran una clarísima forma circular, cíclica, de engranaje donde todo calza y todo está ya visto y dicho. El dilema no radica en ser o no ser. Postularlo así no es más que una payasada literaria glorificada. ¿Será que el verdadero dilema se sitúa precisamente entre aceptar y no aceptar esta maldita circularidad?

miércoles, septiembre 27, 2006

Volver

Es cierto: la vuelta es la ida en más de un sentido, y viceversa. Caminar tanto para llegar al mismo punto. Desde luego, llegar convertido en otra cosa, en algo diferente de aquello que se fue hace casi una década, quién sabe si más o menos, pero diferente. Escribo, sí, pero ahora desde este otro lado, con todas estas otras cosas, y todo esto es aparentemente críptico y sin sentido. Pero precisamente por ello es tan ilustrativo de lo que está pasando aquí; de por qué; de cuándo, etc. Regreso a la escritura compulsiva (y no sólo a la escritura compulsiva), y me aferro a ella como un ancla, como un punto fijo en esta rueda hamsteriana e infinita que es la ida la vuelta la ida la vuelta, como para sentir que a pesar del largo trayecto, de la circularidad de perro persiguiéndose la cola, soy el mismo y al mismo tiempo alguien distinto. La ida es la vuelta, sí, pero el lugar de retorno no es igual. Ahora, de este otro lado, el pasto es quizá un poco más verde, y el llanto de la chica de ayer así me lo confirma. Y el mundo es así, pero no es así, y etc. Devoré letras los últimos veinticinco años. ¿Será ya el tiempo de vomitarlas?

martes, septiembre 26, 2006

Nostalgia

La nostalgia como fundamento ontológico alude a una sospecha ineludible de estar siempre en el lugar incorrecto, a la hora imprecisa. En vivir a destiempo. Evoca un pasado distante o un futuro lejano, pero nunca se sitúa en presente. Detrás de todo ello se extiende una sed de excentramiento, una búsqueda infructuosa (zas, con la palabrita) de esa perspectiva panóptica que permita ver el instante en que uno va cayendo en el pozo infinito que es, también, uno mismo. Juego de espejos, mirada paralática, oblicua, que alude a un ligero desplazamiento. Reconocimiento del vacío constitutivo alrededor del cual se forja el ser y, que por ende, produce sujetos escindidos, huecos, que a diferencia de lo que canta el poeta, deshacen el camino al andar. Pareciera que hay un destino fatal, una aceptación tácita de lo que le acontece a quien es atravesado por dicha nostalgia. Pero no, hay más bien una elección, la adopción de una postura, una decisión que en lugar de señalar: “así fue”, aduce: “así lo quise”, y postula al mismo tiempo la búsqueda (de algo que no se sabe bien qué es) como una marca identitaria (qué lenguaje, qué impudor).

jueves, septiembre 21, 2006

Sí.

Pronto de vuelta...

lunes, septiembre 04, 2006

BANG

martes, agosto 22, 2006

Nada

Nada. Nada. Nada. Reiteración de una palabra. Inútil. Desesperantemente inútil. Recorrer este camino como si fuera la primera vez. Dejar que las letras fluyan. Que caigan como lluvia. Letras. Lluvia. Qué estupidez. Habrá que irse de aquí. Abandonarlo todo, dejarlo atrás a que el rencor lo pudra lentamente. Encontrar un sitio seguro donde sea posible recoger los pedazos y rearmarse de la mejor manera. A relamerse las heridas como un maldito perro. Mejor aún: abandonarse. Deshacerse de todo aquello que aparentaba ser importante, y meter en una maleta todo este conocimiento que no sirve para nada, nada, nada. Alejarse. Tomar distancia. Pero ¿cómo distanciarse de la propia e insistente sombra que persiste en permanecer justito aquí, al lado mío? Explorar otros cauces ¿valdrá la pena? Hace mucho que dejé de permitir que todo ideal me fuera significativo. Ahora sé que estuve en lo correcto. Justo ahora que aposté equivocadamente y perdí. Exacto. Hacer de la suma de derrotas una victoria. La victoria consiste en salir derrotado una y otra vez. Una. Y otra vez.

jueves, agosto 10, 2006

4

Cuatro años ya, Chatita. Y te seguimos extrañando tanto... Nos haces tanta falta...

lunes, julio 10, 2006

Welcome to postméxico

Uno de los primeros actos de gobierno de Vicente Fox consistió en modificar el logotipo de la Presidencia de la República. De un día para otro, por decreto presidencial, la archi-reconocida aguilitaparadasobreunnopaldevorandounaserpiente quedó demediada, partida por la mitad gracias a una discreta guillotina tricolor, dejando visible sólo la parte más septentrional de la citada imagen. En su tiempo, este dislate blanquiazul provocó malestar entre algunos sectores de corte patriotero en varias regiones del país. Vaya, hasta los intelectualillos que fungen como parásitos de Televisazteca protestaron durante varias semanas. Pero como suele suceder en nuestro [hoy más azul y bendito que nunca] postméxico, pronto se nos olvidó el asunto. Con el tiempo, esta construcción simbólica se coló en el imaginario nacional, y nos acostumbramos a ver el aguilita mocha por todas partes: en la tele, en los diarios, en los libros, en los programas y planes de gobierno, etc. Así hasta el cuasifinal del primer bluesexenio. Hasta aquí, el asunto carecería de importancia [salvo para los pocos patrioteros que aún pululan por ahí] si no fuera por las resonancias simbólicas que tiene ese primer acto de Fox.

En primer lugar, el rediseño de imagen que operó el equipo publicitario de Fox Inc. sobre el logotipo de la Presidencia no sólo alude a una cuestión estética. Detrás de ello subyace una profunda dimensión ética. Y por ende, política. Pensemos que la dichosa aguilita no sólo es un simple sello, sino que funge como un eje aglutinante de la mexicanidad, como el mismo gesto fundacional de nuestra nación. De modo que la estrategia mediática del primer presidente de alternancia debe ser leída en ese nivel ontológico, es decir, como un nuevo gesto fundacional, como la emergencia de un nuevo país (obviamente, postméxico). Esto fue dicho muchísimas veces por Fox. Pero el brillo de lo aparentemente nuevo nos segó/cegó, evitando que captáramos en su verdadera dimensión las palabras del presichente. Así, el corte efectuado sobre el águila no fue, pues, sino un anuncio que no supimos o no quisimos interpretar en su momento, cuya intención principal consistía en prepararnos para lo que estaría por venir en las elecciones del 2006. En otras palabras, la eliminación de la parte austral del signo definitorio del preméxico tiene una relación estrictamente homóloga con la profunda división que han dejado los recientes comicios. Basta mirar cualquier mapa que muestre la distribución del voto para darse cuenta de ello. Al igual que con el sello presidencial, la facción que quedó pintada di blue será la única que adquirirá visibilidad e importancia por lo menos durante los primeros años del próximo sexenio. Veremos que sucede por ahí del 2008. En fin, si el neoconservadurismo mexicano es coherente consigo mismo, el mensaje inicial de Fox, y su necia insistencia en la necesidad de continuar sobre el mismo caballo ¿sugiere en consecuencia que el destino de la sección amarilla (del país, no la telefónica) será igual que el de las patitas del águila? Vaya bestiario el nuestro.

Ja.


PD.

Cuando vivía en Tijuana me jactaba de tener la frontera a unos cuantos pasos. Nomás me sentía deprimido y me iba de compras al extranjero. O ya de perdis, invitaba al Monsiváis a tomar un capuchino Venti al Starbucks con los compitas de Hillcrest. Ja. Luego de las elecciones me doy cuenta que estaba equivocado. El mapa que muestra la distribución del voto señala, también, hasta dónde llegan ahora los yunaites, y desde dónde comienza Centroamérica. Chale, la pinche movilidad de las fronteras me trae loco.

PD2.

Insisto. Todo intento de impugnar las elecciones será un esfuerzo inútil. El TRIfe no se arriesgará jamás a deslegitimar al árbitro de la contienda. Habrá que olvidarse de ello. Lo más sensato radica en organizarse, en irse preparando para el 2010 ¿Captas? Si es así ¿de qué lado estarás cuando todo comience?

jueves, julio 06, 2006

¡No!


¡No! Y el mío es un no rotundo frente al oscurantismo inquisitorial que se cierne sobre nosotros (mexicanos en general, y zapopanos jaliscienses en particular). ¡No! Yo no voté por Calderón porque considero que tenerlo a él como gobernante es lo peor que le puede pasar al país. ¡No! Mi voto tampoco fue para López porque no creo que una izquierda anquilosada y prehistórica pueda sacar a México del pozo en el que está sumergido. Mi idea de proyecto de nación no tiene qué ver ni con el PAN ni con el PRD (mucho menos con el PRI o el PANAL, ¡asco!). Y sin embargo...
¡No! Nunca he deseado tanto equivocarme, pero tengo la terrible certeza de que nos espera uno de los peores sexenios de nuestra historia. Desde luego que ante la indignación que me provoca lo que acontece en la arena política nacional se imponen las lógicas inmediatas de la protesta, por un lado, y de la apatía y el desentendimiento, por el otro.[1] Pero ojo: recordemos que tanto la pasividad más profunda como la acción más subversiva tienden a reificar el orden instituido. El único resultado posible de toda rebeldía no es sino la legitimación última del pseudotriunfo panista. En este sentido, lo importante no radica en posicionarse a toda costa en contra del sistema. La verdadera protesta consiste en situarse del lado de la más pura ortodoxia, en adoptar de manera radical y hasta el límite los más enraizados preceptos blanquiazules de crucifijo y sotana. Más que un sano repliegue hacia la estabilización de la esfera privada, se precisa acercarse histéricamente al mismísimo núcleo de lo público, penetrarlo hasta el hueso hasta sorber la médula ultraconservadora. Habría, pues, que enrolarse en las filas del PAN, y adoptar como bandera cada uno de sus mandatos, cumplirlos sin rechistar, hasta convertirse en un ser más panista que Sandoval Iñiguez. Y si los contactos lo permiten, habría que llegar hasta el fondo y entrometerse en El Yunque, plagarlo con nuestra presencia, seguir al pie de la letra cada dictado y cumplir con el deber que se nos imponga. ¿Libertad de pensar y elegir? ¿Para qué? Es mejor vivir feliz y contentillo, contemplando estúpidamente una bandera azul con lindos terminados fascistas en las esquinas.

Alcemos todos la mano derecha y saludemos al [bendito] triunfador. Hail, Felipe.


(¡No!)



[1] Dentro de estas categorías está incluida, también, la movilización social virtual, es decir, aquella que nos interpela a enviar cadenas y cadenas de correos sin destinatario, en donde el botón de “enviar” y el “mouse” adquieren el mismo estatus ontólogico que el fusil y las cananas revolucionarias. Puag.

lunes, julio 03, 2006

Al averno

Sí. Directito al averno. Este país se está yendo al caño aceleradamente. ¿Seré un tipo inteligente como las ratas que abandonan la nave, o me comportaré como un vil estúpido con aires capitanescos que no huye sino hasta que todo pasajero ha sido rescatado? ¿Será ya el tiempo de hacer las maletas y partir a cualquier lugar de extranjia o quedarse a recoger los restos de lo que quede de este postméxico? La indecibilidad, como siempre...

miércoles, junio 14, 2006

Deconstructing politics

El proton pseudos —la «mentira primordial» de los histéricos, según argumentan distintos güeyes— permite discernir el tránsito de lo constitución subjetiva de la mentira hacia una especie de mentira objetiva, la cual estaría inscrita precisamente en el seno más profundo de la realidad social. Es más que evidente la relación de lo anterior con la idea ‘martzista’ (Gkrtr dixit) que anuncia el «fetichismo de las mercancías», y con respecto a ello podrían decirse un montón de cosas. Pero resulta bastante más interesante trasladar esta noción al análisis de la arena política nacional. De manera específica, un spot reciente hecho por sabrá el diablo qué publicistas enloquecidos para la campaña de Roberto Madrazo, está que ni mandado a hacer. Recordemos que el proton pseudos no es sino Der falsche logische Schein, es decir, la llegada a conclusiones falsas por medio del razonamiento lógico. En otras palabras, es posible inferir que el orden de los factores sí altera el producto: una ilusión aparentemente subjetiva hunde sus raíces en una mentira que en sí da cuerpo a la realidad objetiva. Veamos si no.

En el spot referido, el cual remite al combate a la delincuencia, aparece, en este orden, lo siguiente:

(1) Un grupo de maleantes recién capturados, riéndose porque saben que pronto van a salir de la cárcel;

(2) Madrazo con un rostro duro/endurecido, amenazante, casi obligando a (la audiencia a) que continúe con la burla. “Síganse riendo”, dice;

(3) Madrazo de nuevo, recitando la letanía de medidas que tomará para combatir la delincuencia;

(4) Un primer plano del rostro de uno de los bribones, el cual adopta poco a poco una expresión de terror;

(5) El mismo tipo (el maleante, no Madrazo) termina por orinarse;

(6) Se cierra el spot con un anuncio que reza: “con Madrazo te va a ir muy bien”.

En términos muy sintéticos, ésa es la estructura que subyace a varios de los panfletos madracistas recientes (i. e. la puesta en escena del mal-síntoma, el desanudamiento del núcleo traumático, y la emancipación final). Pero el problema, el proton pseudos, la mentira primordial, radica, sin duda, en la aparente lógica con la que son mostradas las distintas secuencias que conforman el mencionado spot. Una lectura más cuidadosa nos permitiría discernir que la disposición en que éste está presentado no es la correcta. El orden en que realmente (es decir, en la realidad social) se suceden los eventos (desordenados) en el spot es el siguiente:

(4) (2) (3) (6) (1) (5)

Ésta es precisamente la clave de lectura para interpretar la propaganda madracista: al principio, en el momento de su captura, los maleantes están lógicamente aterrados (y no precisamente porque el sistema judicial funcione, sino porque a nadie le gusta pasar un tiempo encerrado). Luego, frente a las propuestas que hace Madrazo para combatir la delincuencia, y tomando en cuenta el origen de éste, es decir, la más pura expresión del antiguo régimen, no pueden evitar reírse a carcajadas porque tienen la certeza de que van a conseguir su libertad impunemente. Esto llega al extremo de que ante tanta diversión, uno de ellos termina por orinarse (ojo: debido a la risa y no por el miedo). Tiene razón Madrazo que al votar por él el camino que se transitaría va desde el sufrimiento al goce. Lo que en su spot no se señala es que el mensaje es dirigido, precisamente, a los maleantes. En consecuencia, la lectura que no debe pasarnos de lado por ningún motivo es la siguiente: [estimado ladrón/delincuente/y demás agremiados]: “con Madrazo te va a ir muy bien”.

Je.


jueves, junio 08, 2006

Con límite de tiempo

Afuera
Una pequeña revienta en llanto
Porque alguien le ha robado el reloj
Que había enterrado meses antes
Justo en el centro del jardín

[¡—Era una cápsula del tiempo, mamá—!]

Grita
Como si en ello se le fuera la vida
Toda mejillas encendidas y rastros de agua
¡Era el de corazoncitos, mamá! —dice—
Se limpia el rostro con sus manitas
Suspira profundo, solloza, gime

Adentro
Alguien mira desde su ventana
Y piensa que pensar se vuelve
Un acto vil y sospechoso
Limpia la carátula con precisión
Sacude la arena húmeda
Ajusta la correa

Todavía es lunes [de pared a pared]

Sonríe
Sin culpa, casi
Sonríe

viernes, junio 02, 2006

...

"I need to watch things die.. from a good safe distance.
Vicariously I live while the whole world dies.
You all feel the same so..."

JMK

¿Cómo puede uno simplemente no estar de acuerdo?