Laclau siempre está insistiendo en que debería ser más tolerante. Y yo, como siempre, me monto en mi macho y por supuesto, nunca le hago caso. ¿Por qué? Pues porque la tolerancia no es sino un eufemismo que tiende a enmascarar la tibieza de aquellos que no se atreven a adoptar una postura. En este sentido, hace unos días, publiqué un post relativo al aborto. Un estimado anónimo furioso me puso en la sección de comentarios lo siguiente:
“Que facilmente demagógicos tus argumentos... y que falsos...
«Que las mujeres puedan decidir»... que la iglesia defiende su poder... ¡¡¡PAMPLINAS PROGRESISTAS DE IZQUIERDAS PARA JUSTIFICAR LO INJUSTIFICABLE: EL ASESINATO DE INOCENTES.
Si ser progresista consiste en defender lo indefendible... prefiero no serlo”.
Desde luego, después de que dejé de reírme a carcajadas, le contesté por el mismo medio en estos términos:
Estimad@ anónim@: Primero, habría que conocer lo que significa demagogia. Palabras más, palabras menos, ésta remite a aquellas estrategias que interpelan a las emociones (tales como la culpa) de los sujetos para ganar el apoyo popular. You do the math. Ahora, no basta parafreasear a Lucerito para contradecir un argumento que, sin duda, es fácilmente demagógico. Ojalá y para la próxima le eches más ganas ¿sale? Yo sé que puedes. Ah, y una última pregunta ¿cómo se le llama a aquel que tira la piedra y esconde la mano?
Y ¡bum! Que se enoja más. Entonces, me escribió lo siguiente, a lo que iré contestando intolerantemente, punto por punto, para ponerle punto final a este comadreo que la verdad, me da harta flojera:
Pues como decimos en el foro “Ya que te gusta el arroz con leche…por debajo de la puerta te paso un ladrillo”:
Demagogia: Según la definición del DRAE: Uso político de halagos, ideologías radicales o falsas promesas para conseguir el favor del pueblo (en este caso el beneplácito de tus lectores).
Exacto, estimado anónimo. Eso es precisamente lo que está haciendo
“Y al final de tus argumentos, que contradigo repitiendo el término PAMPLINAS que tanto te ha gustado, no se desprende otra cosa que:
a.- radicalismo, pues tal es la invocación al miedo a perder su poder por los que llamas jerarcas de
b.- halagos , pues tal es la invocación al derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos con olvido de que el nasciturus es desposeído de todo derecho)
y c.- falsas promesas ---o más bien falsas conclusiones--- pues no es de recibo la ecuación que formulas según la cual si se deja a las mujeres decidir sobre sus cuerpos todos podrán decidir sobre lo que conviene o lo que no)
Radicalismo, halagos o falsas conclusiones tendentes todos ellos a lograr el beneplácito de tus lectores hacia tus posiciones ideológicas.
Por cierto tu contracrítica responde a los tics propios de la descalificación del adversario (“..en la próxima échale más ganas…yo se que puedes…” o “¿Cómo se llama quien tira la piedra y esconde la mano?” recriminandome el comentarte como anónimo, cuando en tu blog tan solo te identificas como IGor…) actitud tendente a la elusión de la crítica, muy propia del progresismo dogmático intolerante de la izquierda radical al que tan acostumbrados estamos quienes mantenemos posiciones ideológicas diferentes.
Insisto, si por progresismo entendemos defender lo indefendible y argumentar no esencialmente sino instrumentalmente, prefiero no ser progresista.
Efectivamente en tu escrito los argumentos favorables al aborto son meramente utilitaristas, pues no defiendes el aborto en su propia esencia sino por lo que tu valoras de utilidad “liberadora” de su implantación.
Insisto: PAMPLINAS, que según el propio DRAE significa TONTERIAS”.
En a.- me acusas de radical y más risa me da. Pregunta a quienes me conocen: soy la persona más conservadora del mundo. Quizá más que tú. La única diferencia es que me guío por la razón y no por el oscurantismo religioso y dogmático al que pareces aferrarte. Estimado, sería más sencillo y responsable reconocer que, en definitiva, no existe dios. De ahí en adelante, la vida es más fácil. Trata y verás. Así, no tendrías este tipo de conflictos internos.
En b.- ¿Halagos? [más risas]
En c.- ¿Falsas conclusiones? Me malinterpretas. No estoy apelando a la anarquía total, en la que cada quién hace lo que le pega la gana. Más bien al contrario, lo único que señalo es la necesidad de cumplir y hacer cumplir la ley. Y entonces sí, que gente como tú, se preocupe por decidir entre abortar o no abortar, apelando a sus propios valores y creencias. Siempre bajo el marco de la ley. Lo otro, el argumento anarquista, es propuesto por ti y los tuyos de manera totalitaria, queriendo imponer sus creencias a como de lugar. Y no se vale. Simplemente no.
Por lo demás, en cuanto a mi anonimato, en más de una ocasión he publicado aquí mis datos. Sin ir más lejos, aquí abajito aparece un link que dirige hacia un artículo mío que apareció en la Gaceta Universitaria. Ahí están mis nombres y apellidos. Estoy a tus órdenes para lo que se te ofrezca. Con respecto a lo que dices de tics y eso, pues ¿qué puedo hacer sino reir?











